Incapacidad permanente



Hablamos de IP cuando un trabajador pierde sus facultades físicas, presumiblemente de forma definitiva para trabajar, a causa de un accidente de trabajo o enfermedad profesional, que en ocasiones conlleva una reducción de los ingresos obtenidos. En estos casos existen una serie de prestaciones que intentan paliar las pérdidas físicas y/o económicas sufridas.

Cuando las lesiones se producen por la falta de medidas de prevención de riesgos laborales, las prestaciones se incrementan entre un 30% y un 50%, y este recargo cae directamente sobre el empresario infractor.

Tipos de incapacidad

  • Lesiones permanentes no invalidantes: no constituyen una IP pero sí alteran la capacidad física del trabajador. Se indemnizan por una sola vez con las cantidades económicas determinadas en el baremo de lesiones permanentes no invalidantes.

  • Invalidez parcial: ocasiona al trabajador una disminución no inferior al 33% en el rendimiento normal para su profesión, sin impedirle la realización de sus tareas fundamentales. La Indemnización se realiza en un pago único correspondiente a 24 mensualidades calculadas sobre la base reguladora que haya servido para determinar la prestación por incapacidad temporal.

  • Invalidez total: el trabajador está incapacitado para realizar la profesión habitual, pero puede desarrollar una actividad diferente. La cuantía de la prestación corresponde a una pensión vitalicia equivalente al 55% de su base reguladora anual y desde los 55 años se incrementa en un 20% si el trabajador no trabaja porque existen causas que dificultan la búsqueda de una profesión distinta a la habitual. 

  • Incapacidad absoluta: inhabilita al trabajador para desarrollar cualquier tipo de actividad laboral, independientemente de que sea la profesión habitual u otra. La cuantía de la prestación corresponde a una pensión vitalicia equivalente al 100% de su base reguladora anual.
  • Gran invalidez: el trabajador está incapacitado laboralmente, y además precisa asistencia de un tercero para realizar las tareas cotidianas. La cuantía de la prestación corresponde a una pensión vitalicia equivalente al 100% de su base reguladora anual más un complemento, resultado de sumar el 45% de la base por CC del régimen general en el momento del hecho causante y el 30% de la última base de cotización por CP. Este complemento en ningún caso podrá ser inferior al 45% de la pensión percibida sin el complemento.



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